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 Por el Lic. J. Jesús Santos González. El pasado 30 de abril, la directiva del Foro Profesional de Abogados de Saltillo, S.A., que preside el Lic. José Luis Garay Fernández, en ceremonia efectuada en el “Recinto Juárez” de esta ciudad, celebró el 30 Aniversario de su fundación.
Tal evento realizado bajo un programa donde se rindió homenaje a los compañeros Agustín Verástegui Ramírez e Hilario Sandoval Emiliano fallecidos el año pasado, se tomó protesta a los nuevos miembros, y como acto central, su actual consejero presidente pronunció un emotivo mensaje que por su contenido nos hizo reafirmar a los asistentes, la validez de los fines y principios que el 25 de abril de 1980 inspiraron su creación.
En un marco comparativo de la realidad social de aquellos días con la de hoy, puede decirse que si bien las condiciones económicas, culturales y políticas son diferentes, lo cierto es que a pesar de los avances obtenidos, sigue subsistiendo un denominador común, que al igual que en aquellos tiempos de José López Portillo, como en los de hoy de Felipe Calderón Hinojosa, se llama desigualdad social, con todas sus consecuencias de marginación y atraso para los amplios sectores de la población cada vez en aumento que la padecen.
En aquella realidad social como en la de hoy, el sistema jurídico jugó y sigue representando, un factor de desarrollo desgraciadamente en crisis. Y en este entorno el papel del abogado, hoy al igual que ayer, fue y es determinante para que el estado de derecho como garantía de la armonía y convivencia social siga vigente.
Sin embargo, entre los propósitos la mayoría llenos de idealismo y la cruda realidad que actualmente vivimos, hay un abismo de diferencia. De ahí que el papel y función de organismos como el Foro Profesional de Abogados de Saltillo, A.C., sea para fortuna una alternativa ya consolidada por el paso del tiempo que dicho gremio profesional tiene, para seguir participando como así lo ha hecho desde su fundación, en defensa del respeto y observancia del estado de derecho, a pesar de los múltiples escollos que para cumplir con su función ha tenido que sortear.
En este esfuerzo colectivo, dicha asociación ha tenido desde su fundación innumerables héroes anónimos; y aunque los resultados no siempre se han visto coronados por el éxito, debido a la ceguera y tozudez de muchas de las autoridades encargadas de la administración de justicia, el hecho mismo de su supervivencia desde 1980 atrayendo cada día más y nuevos miembros hasta alcanzar 222 asociados, debe ser para sus actuales dirigentes, como también para quienes tuvieron a su cargo en años anteriores dicha responsabilidad, como lo fueron los compañeros Francisco Javier Robledo Méndez, Régulo Gaytán Rangel (+), Rogelio Zertuche Mendoza, Guillermo Pruneda Barrera, Enrique Pedroza Amaya, J.P. Humberto Garbett Hernández, Daniel Antero Balderas Rodríguez, Pedro Modesto Rosales Flores, Apolinar Rodríguez Rocha y José Luis Garay Fernández, motivo de amplia satisfacción.
Ya lo decíamos aquella noche del viernes 17 de mayo de 1980, cuando en el auditorio de la Facultad de Jurisprudencia rindió protesta la primera directiva, como primer paso de este largo camino que ya arribó a los 30 años de recorrido:
“En esta hora de peligros, asechanzas y hegemonías de poder, del estrangulamiento de las economías de las mayorías por los grandes imperios deshumanizados, que no reparan en colocar a la humanidad al borde de conflictos que amenazan los avances culturales del hombre, queremos dejar constancia de nuestra preocupación en hacer causa común en la defensa de nuestras instituciones, como única vía de preservar los valores que justifican la existencia misma del estado.
En nada podrá desmerecer nuestra identidad de grupo, si confesamos que con lo menos que contamos para iniciar la marcha es con prestigio y aureolas de victorias. A nadie desilusionaremos si desde este momento confesamos que nuestras alforjas no están del todo llenas de sabiduría, experiencia y éxitos deslumbrantes. Que conocemos nuestras propias limitaciones y modestias. Que nada nos conducirá a actuar desbocada e irreflexivamente. Que nuestros pasos serán tal vez lentos y pequeños, pero constantes, y que será el tiempo al final de cuentas nuestro más severo juez, siendo su veredicto quien demuestre la verdadera dimensión y fortaleza de lo que hoy no son más que simples enunciados y declaraciones de buenos propósitos”.
A 30 años de distancia, seguimos convencidos que aquellas propuestas siguen vigentes, pues los tiempos que vivimos en lugar de propiciar su cabal cumplimiento, demuestran lo mucho que falta por lograr. Así, como el último y más modesto de sus agremiados, me sumo a felicitar al Foro Profesional de Abogados de Saltillo, A.C., por tan significativo aniversario, convencido que lo logrado hasta el día de hoy no debe ser obstáculo para asumir que se ha cumplido con los fines que inspiraron su creación, sino al contrario, para seguir el camino con la seguridad que aún faltan muchos molinos de viento que combatir.
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